Ciencia argentina: Un estudio de la UBA revela que el mate activa un mecanismo de limpieza celular que podría retrasar el Parkinson


La infusión que define la identidad y el quehacer cotidiano de millones de argentinos vuelve a colocarse en el centro de la escena científica internacional. Más allá de su innegable valor cultural como dinamizador de encuentros, ámbitos de estudio y rutinas de trabajo, la ciencia local ha logrado aportar luz sobre su impacto directo en la salud cerebral.
Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del CONICET, liderado por el biólogo Juan Ferrario, determinó en modelos experimentales que los componentes de la yerba mate poseen propiedades neuroprotectoras capaces de retrasar la muerte de las neuronas dopaminérgicas, el tipo celular más afectado por la enfermedad de Parkinson.
Los indicios de este vínculo neuroprotector comenzaron a rastrearse en el año 2015 a partir de un relevamiento epidemiológico liderado por Emilia Gatto, quien tras analizar a más de 600 pacientes detectó una relación inversa entre el consumo consuetudinario de mate y la incidencia del Parkinson. Esta hipótesis cobró fuerza experimental en 2019, cuando el grupo de Ferrario publicó un estudio en la prestigiosa revista Movement Disorders, demostrando que los extractos de yerba mate prolongaban significativamente la supervivencia de estas neuronas en cultivos de laboratorio. Desde entonces, las líneas de investigación se han profundizado de manera sostenida.
El secreto detrás del porongo: Autofagia y ácido clorogénico
El núcleo del reciente descubrimiento radica en comprender el mecanismo biológico exacto detrás de la protección neuronal. Las enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson se caracterizan por una falla drástica en los sistemas de eliminación de residuos de las células, lo que genera una acumulación progresiva de desechos celulares que terminan por asfixiar y destruir a las neuronas.
De acuerdo con lo detallado por el doctor Ferrario, los ensayos de laboratorio demostraron que el extracto de yerba mate tiene la capacidad de activar la autofagia, un proceso fisiológico esencial mediante el cual las células limpian sus propios residuos, eliminan toxinas y reciclan componentes envejecidos. Este escudo biológico está mediado de forma principal por el ácido clorogénico, un potente polifenol antioxidante que representa cerca del 40% de la composición química de la yerba mate (y cuyos polifenoles en su conjunto configuran el 9% del peso seco de la planta).
Al desglosar el comportamiento del ácido clorogénico, los científicos pospandémicos de la UBA comprobaron que este compuesto activa una enzima celular clave denominada AMPK. Esta molécula funciona como un termostato que regula el metabolismo energético de la célula y, de manera indirecta, enciende los motores de la autofagia. Aunque el ácido clorogénico también se encuentra presente en infusiones como el café, la ingesta estimada entre los tomadores de mate llega a ser entre tres y cinco veces superior, lo que incrementa notablemente la exposición a este factor protector.
Un poder protector superior y mayor conectividad axonal
Para mensurar el verdadero impacto de la infusión, el laboratorio de la UBA comparó el extracto completo de yerba mate con otros antioxidantes comerciales y de referencia internacional acreditada, como el Trolox. Los resultados arrojaron que el extracto completo de la yerba posee una potencia neuroprotectora significativamente mayor que sus componentes analizados de forma aislada (como el ácido clorogénico o la teobromina por separado) o que otros compuestos tradicionales.
Asimismo, las pruebas experimentales arrojaron otro dato sumamente alentador para la conservación de la arquitectura cerebral: la yerba mate estimula de forma visible el crecimiento de axones y dendritas en las neuronas dopaminérgicas. Esto se traduce en una señal sumamente positiva para la preservación y el fortalecimiento de la conectividad neuronal en los modelos ensayados.
A pesar de la solidez de los avances preliminares en laboratorio y de las pruebas complementarias realizadas en modelos con ratones junto a la Universidad Nacional de Entre Ríos —donde se documentó una reducción del daño celular cercana al 12%—, Ferrario se mostró cauto y remarcó que el estudio se encuentra en fase de controles finales para su próxima publicación internacional, restando aún la realización de ensayos clínicos concluyentes en seres humanos. No obstante, el hallazgo posiciona a la Argentina en la vanguardia de la medicina preventiva, abriendo la puerta a futuras estrategias terapéuticas basadas en la alimentación y los hábitos cotidianos.
Información de Infobae.
———————–Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística
Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual








