Del corazón de Santiago al templo xeneize: la historia del “Changuito” Zeballos, el santiagueño que soñó y llegó



Desde los potreros de Santiago del Estero hasta la Bombonera, la historia de Exequiel “Changuito” Zeballos es un ejemplo de esfuerzo, talento y amor por el fútbol. A fuerza de sacrificio y sueños cumplidos, el joven santiagueño se ganó un lugar en Boca Juniors y en el corazón de los hinchas.


Mi sueño es jugar en una Bombonera y tirar magia. Ese es mi sueño, y siempre voy a jugar en Boca”. Esa frase resume la esencia de Exequiel Zeballos, un changuito nacido con el fútbol en la sangre, oriundo de Santiago del Estero, donde su papá le transmitió la pasión por la pelota y los valores que hoy lo acompañan dentro y fuera de la cancha.

Su historia comenzó en los campos del Club Sarmiento, donde aprendió los primeros conceptos y mostró su talento natural. Allí empezó a forjarse su identidad futbolística: picardía, humildad y compromiso. Fue entonces cuando un cazatalentos lo descubrió y lo llevó a Boca Juniors, iniciando un recorrido lleno de desafíos.

El camino no fue fácil. El “Changuito” y su familia viajaban 12 horas desde Santiago hasta Buenos Aires para que él pudiera jugar apenas 15 minutos… y, a veces, nada. Todo a pulmón, con los gastos asumidos por ellos mismos. La distancia, el cansancio y la incertidumbre nunca pudieron más que sus ganas.

Cuando el sacrificio se hizo insostenible, llegó una decisión dura pero necesaria: mudarse a la pensión de Boca en 2016, con apenas 14 años. Desde entonces, el niño santiagueño que soñaba con tirar magia empezó a escribir su historia en el club de sus amores.

Su constancia lo llevó a firmar su primer contrato profesional en diciembre de 2018, a ser citado a las selecciones juveniles argentinas, y finalmente a debutar en Primera el 29 de noviembre de 2020 ante Newell’s. Su talento y carisma conquistaron a la hinchada, y Boca lo blindó con contrato hasta 2025.

Hoy, el “Changuito” es más que una promesa: es el reflejo del sueño cumplido de miles de chicos del interior que, como él, patean la pelota bajo el sol santiagueño imaginando la Bombonera. Porque Zeballos no solo llegó: llevó consigo a todo un pueblo que creyó con él.

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Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística

Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual

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