El Cristo de todos: fe y bendición en el corazón de Santiago



Símbolo de espiritualidad, identidad y encuentro, el Cristo Redentor —o Cristo Bendiciente— se erige como una de las expresiones más profundas de la fe santiagueña, acompañando la vida cotidiana de la ciudad con su mano extendida en gesto de bendición.

Toda ciudad de fe arraigada tiene un monumento que expresa su devoción a Cristo. En el mundo se alzan íconos como el Cristo Redentor de Brasil, el Cristo de la Concordia en Bolivia, Cristo Rey en Polonia, el Cristo de los Andes en la frontera argentino-chilena o el Cristo del Abismo en Portugal. Santiago del Estero también tiene el suyo: el Cristo Redentor, conocido popularmente como Cristo Bendiciente, por su mano extendida hacia el pueblo.

La obra fue creada por el arquitecto Roberto Delgado, inspirado y alentado por monseñor Juan Carlos Tato, entonces obispo de Santiago del Estero. Cuenta la historia que, ante el comentario del religioso —“Si en Santiago hubiera cerros, usted haría un Cristo”— el escultor respondió con convicción: “¿Y por qué no?”. Aquella frase, casi como un desafío, dio origen a una de las obras monumentales más significativas de la provincia, concebida con el sentido primordial de hacer visible la fe.

Con sus 21 metros de altura, el Cristo se alza en un punto estratégico de la ciudad, por donde transita gran parte de la vida cotidiana de los santiagueños. Su presencia no solo confirma el profundo arraigo religioso del pueblo, sino que también transforma el espacio que lo rodea en un ámbito cargado de simbolismo, recogimiento y espiritualidad.

Quienes lo visitan —vecinos o turistas— coinciden en sentir una energía especial en ese lugar. Son las huellas invisibles de las plegarias, los silencios y las esperanzas que dejan las almas que se acercan, ya sea por devoción, curiosidad o necesidad espiritual. Desde allí, su mano bendice a Santiago del Estero y a quienes lo contemplan, invitando a una oración íntima, profunda y sincera.

El Cristo Bendiciente es, así, mucho más que un monumento: es testimonio vivo de la fe, emblema cultural y espiritual, y una muestra más de que Santiago del Estero es una tierra bendecida, donde la historia, la creencia y la identidad caminan juntas.

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Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística

Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual

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