El Ferrocarril Añatuyense: la marca registrada que forjó la identidad de la Capital de la Tradición



Desde la llegada de las vías del Central Norte en 1892 hasta la reconversión de la vieja estación en un moderno Centro de Convenciones, la historia sobre rieles sigue latiendo en el sur santiagueño. El legado industrial de los talleres de Pedro Vasena e Hijos y el atractivo del «Paseo Ferroviario».

Existen ciudades que nacen al calor de un río, otras que crecen al amparo de una fortaleza, pero en el interior profundo de Santiago del Estero, la fisonomía urbana, la diversidad cultural y el dinamismo comercial de su gente le deben su existencia a un gigante de acero: el tren. Hablar del Ferrocarril Añatuyense es remontarse a una marca registrada del progreso que esculpió de forma definitiva la historia de la «Capital de la Tradición».

La mística sobre rieles comenzó a escribirse formalmente en el año 1892, cuando las formaciones del Ferrocarril Central Norte surcaron por primera vez el suelo añatuyense. Con su llegada, las cargas de madera de los obrajes forestales, el carbón y las mercaderías transformaron un paraje silencioso en el nudo de comunicación y transporte más dinámico y cosmopolita de la región.

Para dotar a la estación de una estructura arquitectónica sólida y a tono con la pujanza de la época, el Estado nacional acudió a la firma metalúrgica más emblemática e histórica del país: “Pedro Vasena e Hijos”.

Esta exitosa fundición —famosa por proveer los cimientos de grandes hitos edilicios de la Argentina agroexportadora— fue la encargada de fundir y proveer las imponentes columnas de hierro que sostuvieron los andenes y techos del complejo ferroviario añatuyense. Esas estructuras metálicas, que sobrevivieron al paso de las décadas y al desguace ferroviario de los años 90, representan hoy un invaluable monumento a la ingeniería industrial de principios del siglo XX.

En la actualidad, ese histórico predio que alguna vez vibró con el sonido de las locomotoras a vapor ha sabido reconvertirse sin perder su alma. Donde funcionaban los antiguos talleres mecánicos y salas de espera, hoy se erige el moderno Centro de Convenciones de Añatuya.

Esta magnífica obra civil —impulsada dentro de los planes de infraestructura cultural del gobernador Elías Suárez— fue diseñada conservando la fachada original y las históricas columnas de Vasena, transformando el andén en un dinámico espacio de encuentros, conferencias, eventos académicos y exposiciones artísticas que proyectan a Añatuya hacia el futuro.

Para los nostálgicos y los turistas que desean indagar en la era dorada del transporte nacional, el complejo cuenta además con el emotivo “Paseo Ferroviario”. Allí se preservan, restauran y exhiben los instrumentos de época que utilizaban los viejos telegrafistas, guardas y jefes de estación: faroles de señales, campanas de bronce, telégrafos y herramientas técnicas que mantienen vivo el recuerdo de una de las gestas laborales más identitarias de la provincia.

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Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística

Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual

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