El Papa que nos devolvió la identidad: Al cumplirse el primer aniversario de la partida del hombre que puso a Santiago en el corazón del mundo


No fue solo un Pontífice; fue el alma argentina que llevó nuestra fe al Vaticano y nos devolvió la dignidad histórica. Hoy, en este primer aniversario de su fallecimiento, recordamos el legado de Jorge Bergoglio y los tres actos de amor con los que selló su pacto eterno con Santiago del Estero.
Hay partidas que dejan un silencio que aturde, y la de Francisco, de la que hoy se cumple un año, fue una de ellas. Pero en el aire de Santiago del Estero, ese silencio se llena de una gratitud que no cabe en las palabras. Para el mundo, se fue el Papa de la paz; para nosotros, se fue el hombre que nos hizo sentir, por primera vez en siglos, que el centro del mapa estaba aquí mismo, entre nuestras salinas y nuestros montes.
Francisco no pasó por la historia de Santiago del Estero como un nombre más en los libros de catequesis. Él nos habitó. Nos conoció en la sencillez del pueblo que camina a Mailín y en la lucha de los que menos tienen. Por eso, su legado en nuestra tierra no se mide en documentos, sino en tres gestos de amor que ninguna otra provincia argentina recibió y que hoy son nuestro tesoro más sagrado.
La Santidad de nuestra tierra: El regalo de Mama Antula
Cuando Francisco elevó a los altares a María Antonia de Paz y Figueroa, no solo nos dio una Santa. Nos dijo que nuestra forma de ser —esa tenacidad de caminar descalzos contra el viento— era el camino al cielo. Con Mama Antula, Francisco nos regaló un espejo donde mirarnos: nos recordó que desde esta «periferia» santiagueña salieron los valores que fundaron la espiritualidad de una nación entera.
La Justicia del tiempo: El regalo de la Sede Primada
Quizás el gesto más valiente de su papado hacia nosotros fue la reparación histórica de devolvernos la Sede Primada. Francisco sabía que la historia de la fe argentina nació aquí, en la Madre de Ciudades. Al quitarnos el estigma del olvido y devolvernos el título que el centralismo nos había arrebatado, nos devolvió la dignidad. Nos dijo: «Ustedes son los primeros». Y ese orgullo, hoy, late en cada rincón de nuestra Catedral.

La Voz del Interior: El regalo de un Cardenal propio
Francisco no quiso dejarnos solos. Su tercer gran regalo fue vestir de púrpura a Vicente Bokalic. Al hacerlo Cardenal, Francisco nos dio una voz en la mesa donde se decide el futuro de la Iglesia Universal. Aseguró que el sentir santiagueño, ese que él tanto amaba, tuviera un asiento permanente en el Vaticano. Fue su forma de decirnos que, aunque él ya no estuviera físicamente, Santiago siempre sería escuchado.
Un adiós que es un «siempre»
Hoy, al cumplirse este primer aniversario, no lloramos una ausencia; celebramos una presencia que se quedó tatuada en nuestra identidad. Francisco fue el Papa que nos enseñó que ser santiagueño es un don, y que nuestra tierra es sagrada.
Desde Tribuno del Bicentenario, hoy elevamos una oración de gratitud por el hombre de la sonrisa mansa y las palabras valientes. Gracias, Francisco, por habernos mirado. Gracias por habernos amado tanto. Santiago del Estero, tu Sede Primada, no te olvida nunca.
———————–Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística
Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual








