La guaracha: El ritmo que nació del corazón del pueblo



Escuchar de lejos los sones de una guaracha es entrar en un universo donde el tambor y el güiro marcan el compás de la felicidad.

Con raíces que dialogan con la cumbia y ecos de la música africana, la guaracha reproduce la alegría de la cadencia del africanismo, ese pulso ancestral que, al sonar, abstrae y transporta al oyente a un estado de pura celebración.

Aun con influencias diversas, la guaracha tiene una esencia inconfundiblemente santiagueña. Su cadencia acelerada, sus instrumentos de percusión y el característico güiro —que acelera los compases y acompaña la melodía— son el alma de un ritmo que late en cada rincón de la provincia.

No hay obra en construcción ni reunión popular donde no se escuche una canción de Marcelo Veliz o Dany Hoyos. Si alguien lleva “puesta” la guaracha y se le pregunta por qué, la respuesta es simple y sincera: “porque me hace feliz”. Y es que eso tiene este ritmo: es música que levanta el ánimo, que acompaña el trabajo y que exorciza cualquier problema.

La guaracha trascendió las fronteras sociales y se instaló como un ritmo propio del pueblo santiagueño. Porque la alegría no tiene límites, y en su esencia vive un elemento distintivo: el de la pura santiagueñidad.
Una identidad sonora que llevamos con orgullo, y que, como el sol de nuestra tierra, ilumina cada nota con los sones de la felicidad.

———————–
Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística

Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *