La Santa de los pies descalzos: Santiago late al ritmo del camino de Mama Antula


En este 2026, el 7 de marzo ya no es solo una fecha en el calendario; es el eco de una mujer que caminó el desierto para sembrar esperanza. A dos años de su canonización, su luz sigue guiando el andar de un pueblo que nunca la soltó de la mano.
Hay silencios que dicen más que mil palabras, y hoy, 7 de marzo de 2026, el aire de Santiago del Estero tiene ese espesor sagrado. Se cumple un nuevo aniversario del tránsito a la gloria de Santa María Antonia de Paz y Figueroa, la mujer que hizo del camino su oración y del servicio su bandera.
A dos años de aquel histórico febrero de 2024, cuando la voz del Papa Francisco resonó en la inmensidad del Vaticano para declararla Santa, el sentimiento en nuestra provincia ha madurado como el fruto en el monte. Ya no es solo el asombro de ver a una de las nuestras en los altares; es la certeza de saber que Mama Antula sigue caminando entre nosotros.
La huella que el tiempo no borra
Su historia es la de una rebelde de la fe. En tiempos donde el horizonte parecía cerrado para las mujeres, ella se calzó las sandalias y, con el corazón encendido, atravesó leguas de olvido para rescatar el espíritu de su gente.
Aquel gesto del Papa en la Basílica de San Pedro —al reconocer formalmente su santidad— fue el sello final a una vida que ya era santa en el barro y en la fatiga de los senderos santiagueños. Hoy, ese reconocimiento se traduce en una devoción que no sabe de distancias: desde el silencio de Villa Silípica hasta el bullicio de la Capital, su nombre es sinónimo de refugio.
El milagro cotidiano de la identidad
En este 2026, celebrar a Mama Antula es celebrar nuestra propia raíz. Ella representa la fortaleza de la mujer que no se rinde, la laica que no esperó permisos para hacer el bien, y la santiagueña que, sin dejar nunca su tierra en el alma, conquistó el mundo con su humildad.
Las velas que hoy se encienden en cada rincón de la provincia no solo iluminan su imagen; iluminan el compromiso de un pueblo que se reconoce en su coraje. Porque, como dicen los antiguos del lugar, Mama Antula no se fue; solo se hizo camino para que todos podamos andar.
———————–Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística
Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual








