Santiago del Estero late al ritmo de la tradición en el Día Nacional del Folklorista



En homenaje al natalicio del patriarca Don Andrés Chazarreta, la provincia rinde tributo a los guardianes de nuestra identidad cultural. Músicos, bailarines, poetas y artesanos que transforman nuestras raíces en el latido eterno del pueblo.

Cada 29 de mayo, el aire de Santiago del Estero se vuelve canción, la tierra se hace danza y las guitarras parecen afinar solas bajo la sombra de los algarrobos. Hoy se celebra el Día Nacional del Folklorista, una efeméride que cala hondo en los sentimientos de la Madre de Ciudades, declarada por ley nacional en legítimo homenaje al natalicio del ilustre Don Andrés Chazarreta, considerado unánimemente el «Padre del Folklore Argentino».

Esta fecha no representa un simple recordatorio en el almanaque; es un acto de estricta justicia cultural y un tributo sincero a miles de hombres y mujeres que, con pasión, compromiso e infinito respeto, consagran sus vidas a mantener encendida la llama de la tradición y a difundir la riqueza de nuestro patrimonio nativo.

Nacido un 29 de mayo de 1876 en la Capital santiagueña, Don Andrés Chazarreta fue mucho más que un músico y recopilador fundamental: fue el primer gran federalizador de la cultura popular.

  • Con su histórica presentación en el Teatro Politeama de Buenos Aires en 1921, logró que las danzas y canciones del interior profundo del país rompieran el aislamiento y fueran reconocidas y abrazadas por toda la Nación.
  • Su incansable labor de rescate de zambas, gatos, chacareras y escondidos grabó a fuego el cancionero popular, permitiendo que la memoria oral de nuestros pueblos rurales se transformara en partitura eterna para las futuras generaciones.

Celebrar el folklore en este 2026 bajo los lineamientos culturales impulsados por el gobernador Elías Suárez implica reconocer la vigencia de un movimiento que no se detiene. El homenaje de hoy abraza de manera transversal a:

  • Los poetas y músicos: Que siguen pariendo melodías en cada rincón de la Capital, La Banda y el interior.
  • Los bailarines y academias: Que poblan las plazas santiagueñas y el clásico Patio Santiagueño de Las Termas, transmitiendo el repique de generación en generación.
  • Los artesanos y luthieres: Que moldean el bombo legüero y la madera para que el sonido del monte siga sonando en el mundo entero.

El folklore en Santiago del Estero no es una expresión estática de museo; es una forma de vivir, de sentir y de comunicarnos. Es el abrazo fraterno en un patio de tierra y la certeza de que un pueblo que canta su propia historia es un pueblo que jamás olvida de dónde viene.

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Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística

Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual

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