Un faro de esperanza para jóvenes heridos por las adicciones


En un contexto donde muchas veces las adicciones son condenadas al silencio o a la marginación, Santiago del Estero decidió abrir las puertas de la esperanza.
El fin de semana gobernador Dr. Gerardo Zamora dejó inaugurado dos espacios fundamentales para la contención y el acompañamiento de jóvenes en situación de consumo problemático: la Casa Convivencial “Granja Señor de los Milagros de Mailín”, en Capital, y el Centro Barrial “Madre del Puente Carretero”, en La Banda.
Ambos centros forman parte de un proyecto conjunto entre el Gobierno de la provincia, la Iglesia Católica y organizaciones que luchan diariamente por rescatar a quienes la sociedad ha dejado de mirar. Los espacios están pensados para acompañar los distintos momentos del proceso de recuperación y reinserción, con una mirada profundamente humana, espiritual y comunitaria.

Durante la inauguración, el gobernador Gerardo Zamora expresó con firmeza:
“Lo que estamos entregando hoy no son ladrillos sobre un pedazo de tierra, sino un espacio que, a través de la fe, la solidaridad y sobre todo el amor, puede recuperar a muchos jóvenes y no tan jóvenes que han caído bajo este flagelo.”
El recorrido comenzó en el barrio Saint Germain, donde se inauguró la casa convivencial: un edificio cedido por la provincia al Arzobispado, equipado con 36 habitaciones con baño privado, salones para talleres, quincho, lavadero, pileta climatizada y patio de esparcimiento. Luego, la comitiva se trasladó al barrio El Cruce de La Banda, donde fue habilitado el centro barrial, pensado como el primer umbral de contención y encuentro.
Para Di Paola, estos espacios son “una respuesta concreta frente al individualismo que propone la sociedad de hoy”. Y agregó:
“El Gobierno provincial les dio un lugar de excelencia a los pobres. Esto no es lo común, esto no pasa en todos lados. Acá se hizo posible.”





Ambos espacios están diseñados para dar respuesta a una necesidad urgente: la de acompañar procesos de sanación en personas vulneradas y muchas veces aisladas por la sociedad. No es un simple alojamiento: es un hogar, un refugio, un lugar donde volver a confiar, donde reconstruir vínculos, y donde la palabra amor tiene un sentido concreto.
Durante su discurso, Zamora citó al Papa Francisco y remarcó que las adicciones son “la nueva esclavitud de nuestro tiempo”, y que “el que cae en la adicción es una persona que está quebrada, una familia que está destruida y una sociedad que está herida y no puede mirar para otro lado.”
Acompañaron el acto la senadora Claudia Ledesma Abdala de Zamora, el vicegobernador Carlos Silva Neder, ministros del gabinete provincial, el cardenal Vicente Bokalic, el coordinador nacional de la Pastoral de Adicciones Cristian Viscardi y referentes de distintas parroquias comprometidas en la tarea.


El gobernador cerró su mensaje con una visión esperanzadora:
“Estado e Iglesia podemos trabajar juntos. Esta es una forma de demostrarlo, de construir sociedad, de construir vínculos. No vamos a dejar de acompañar a quienes trabajan por rescatar a las víctimas de este flagelo.”
Así, en medio de una realidad dura, estos centros se presentan como luz en la oscuridad, lugares donde el dolor encuentra escucha, el aislamiento se transforma en comunidad, y los jóvenes más golpeados pueden empezar a creer, otra vez, que es posible vivir una vida digna.
———————–Fernanda Andrea Sanchez
Coordinación general y periodística
Martín Zevi
Coordinación del Dpto. Audiovisual








